Luis Enrique El optimista

admin January 9, 2018 0
Luis Enrique El optimista

HA PUBLICADO “AUTOBIOGRAFÍA”, SU PRIMER LIBRO

El talento artístico de Luis Enrique ha conquistado escenarios por todo el mundo. Decenas de sus temas como “Date un chance”, “Mi Mundo”, “Así es la vida”, “Yo no sé mañana”, son clásicos de la salsa que se siguen escuchando, cantando y bailando. Pero detrás de ese hombre lleno de éxitos hay un ser humano con una experiencia de vida que quiere compartir. Por ese motivo escribió su “Autobiografía”. “Yo fui de algún modo un ‘Dreamer’… Por 10 años fui indocumentado y no tenía idea de cómo iba a resolver mi problema. Pero no perdí la fe”, le confesó a CASA Magazine. 

Optimismo

Nacido en Somoto, Nicaragua, Luis Enrique espera ayudar a todos los inmigrantes que viven en los Estados Unidos. Acaba de publicar sus memorias en las que dedica especial atención al tiempo en el cual vivió como indocumentado en los Estados Unidos. Llegó a los 15 años, junto a su hermano de 13 años. Y permaneció indocumentado por 10 años. Consiguió un estatus migratorio con la aplicación de la amnistía de 1986, decretada por Ronald Reagan. Su legalización ocurrió cuando estaba por firmar su primer contrato con el sello disquero CBS. 

“Yo fui de algún modo un ‘Dreamer’, pese a que en ese momento no existía un programa como el actual”, admite sin rubor. Y aquí deja su primera reflexión. “El ser indocumentado no te traba completamente el camino; uno puede hacer muchas cosas siéndolo. Aquí se te presentan un montón de oportunidades que, por muy pequeñas que sean, te van ayudando en ese duro camino de tu vida. Yo me concentré en aprender a ejecutar la percusión. Hubiese podido haber perdido el tiempo; o tomar la vía fácil de robar o de pedir dinero en una esquina”, dijo.

Para Luis Enrique es importante la actitud que se tome ante la adversidad. “Se tiene que trabajar tenazmente, paso a paso, sin querer avanzar más de lo que se te permite, dadas las circunstancias. Siempre debes ver la luz que te espera al final del túnel. Ese fue mi camino por 10 años. Yo no tenía idea de cómo iba a resolver mi problema; pero no perdí la fe. Y cuando me llegó mi momento, yo ya había trabajado tanto por intentar conseguir mi sueño, que estaba a punto de firmar mi primer contrato con un sello disquero”, recordó.

En Somoto y Dimitra

Al escribir su autobiografía, Luis Enrique tuvo que volver revivir lo ocurrido en su infancia. Él habla por primera vez sobre las consecuencias que tuvo el divorcio de sus padres, cuando él tenía seis años y su hermano cinco. Ocurrió no solo el divorcio entre sus padres sino también entre las familias paterna y materna. La guardia y custodia de él y su hermano pasó a manos de su abuelo materno Camilo López Núñez, con quien pasaron a vivir. Su madre pasó a ser su abuela materna, Gertrudis Baca, porque su madre, María Aurora se fue a vivir a Costa Rica.

El artista recuerda con mucha alegría esos primeros años viviendo en la casa de Camilo y Gertrudis. Un recuerdo grato de esa época en Somoto recrea su pequeña infancia. “Le pedí una batería al niño Dios y me la trajo. Ese momento duró muy poquito porque la destrocé en menos de cinco minutos. Era un juguete muy frágil con relación a mi energía. Pero fue una experiencia increíble porque deseaba tener ese instrumento y sentarme a tocar”. Y continuó, “y mi abuela que estaba viva me enriqueció mi niñez con esos detalles. Y con su amor”.

La abuela murió poco después. Y entonces comenzó una nueva etapa en su vida que se extendió por cinco largos años. Luis Enrique y su hermano fueron enviados a la ciudad de Dimitra para educarse bajo la supervisión de Monseñor Luis Mejía y Fajardo, su tío-abuelo materno. “Yo sentía que estaba solo en la vida. Desamparado. Estar viviendo con Monseñor fue una experiencia dura. Sufrí abuso físico y psicológico. Los métodos del tío-abuelo eran crueles”, dijo. “Pero, ese tiempo me sirvió para desarrollarme en la música”, recordó.

Ni de allá, ni de aquí

Luis Enrique logró huir de la situación traumática que vivía en Dimitra. Pero, ese adolescente iba a tener que enfrentar un nuevo reto. Su regreso a Somoto coincidió con el recrudecimiento de la guerra civil en Nicaragua. Su abuelo, que era diputado por el partido Alianza Nacional que apoyaba al régimen de Anastasio Somoza, decidió que debía sacar de Nicaragua a los dos nietos bajo su custodia. Esos dos nietos fueron enviados a los Estados Unidos para que pudieran unirse con su madre, Maria Aurora, luego de nueve años de separación. 

“Yo, por inocencia, no entendí bien cómo era la cosa, lo único que sí me emocionaba era el hecho de que yo me iba a reencontrar con mi mamá finalmente”, recordó. Luis Enrique cuenta que salió de Somoto e hizo escala en Managua para llegar a Ciudad de México. De la capital mexicana tomó un vuelo que lo llevó a Tijuana. Y de allí entró a los Estados Unidos. “Me convertí en un inmigrante sin haberlo decidido. Por mucho tiempo sentía que no pertenecía a éste, mi nuevo hogar. Pero comencé a adoptar esta cultura para tratar de sobrevivir en ella” dijo.

Tiene 40 años viviendo en los Estados Unidos y siente que ha cambiado. “Mi forma de pensar es ahora un poco más abierta. Mi formación fue, de niño, muy católica, muy cerrada. Viví el conflicto político al tener parientes de izquierda y de derecha. Venia arraigado a cosas que realmente no eran importantes y que constituían mi norte. Aquí aprendí a ser más abierto, cosa que al principio me costaba mucho. En este país pude obtener una visión más amplia que me ha hecho una persona diferente. Con esa visión pude tomar mejores decisiones”, asegura.

Nicaragua, Nicaragüita

Luis Enrique volvió a su país natal luego de 13 años de ausencia. Regresó solo de visita y cuando ya había alcanzado fama internacional. “Yo sentía que esa separación física había fracturado mi vínculo con el país. Sentía que mis compatriotas no me veían como uno de ellos. Con el tiempo he entendido que la nacionalidad uno la lleva en el alma. Es un hermoso sentido de pertenencia”, dijo. Ha seguido visitando Nicaragua con alguna frecuencia. Con esas visitas ha desaparecido ese sentimiento que por mucho tiempo lo embargó.

De adulto ha redescubierto a su país. “Me sorprende la sencillez que tiene el nicaragüense. Y me cautiva la hermosura del país por su gente y por su geografía. Cuando me vine solo conocía dos o tres ciudades. Ahora es que estoy conociendo mi país. He ido a muchos lugares de Nicaragua por primera vez, como un turista. Y me ha encantado lo que he visto. He recorrido el mundo, pero tenía como tarea pendiente recorrer mi país y lo estoy haciendo. He ido poco a poco”, afirmó.

Un innovador

Luis Enrique proviene de una familia de músicos, los Mejía Godoy. Su padre, Francisco Luis, ejecutaba las tumbadoras, o congas, y era un verdadero melómano. “Ese contacto de mi familia con la música despertó mi curiosidad por comenzar a escuchar un nuevo género para mí como lo era la salsa. No tenía otra manera de aprenderlo sino escuchando. Grababa casetes de programas especiales sobre Willy Colon y Ray Barreto que transmitía la primera FM en Nicaragua. En mí influyó todo el movimiento de las ‘Fania All Star’”, contó.   

“Es al llegar a los Estados Unidos que se me abre una gama de conocimiento sobre la salsa. Aquí pude aprender a tocar tumbadora, bongo, timbal. Comienzo a asistir a conciertos. Esa música se convirtió en parte de mi naturaleza. Me dije: Esto es lo que soy, un salsero. Me puse a escribir canciones. Y me salió una mezcolanza. Las letras eran románticas, como las de las baladas. Yo quería transmitir un mensaje, decir algo. Pero, esas canciones tenían ritmo, para bailar. Yo traía la cosa de la percusión en mi cabeza,” cuenta el cantante.

Esa “mezcolanza” de la que habla Luis Enrique dio origen a un estilo muy particular. “Al genero de mi música le pusieron muchos nombres. Salsa erótica; salsa romántica; salsa de cama. Para mí los nombres o los títulos de ese movimiento obedecen a lo puramente comercial de ponerle un título para encasillar. Para mí el género es el de música romántica con ritmo”, afirma. Luis Enrique siguió creciendo como músico, llegando a producir una decena de discos en los que presenta su propio estilo de salsero combinado con armonías del jazz, el blue y ritmos latinos.

Pasión por Puerto Rico

Luis Enrique se mudó a Puerto Rico a finales de los años 80. En la isla graba su producción titulada “Amor y Alegría”, con éxitos inmediatos como “Desesperado”, “Tú No Le Amas, Le Temes”, “Qué Será de Ti” y “Compréndelo”. Desde allí la carrera de Luis Enrique gana solidez. En 1990, el tema “Mi Mundo” es récord de ventas en toda Hispanoamérica y su disco “Luces del Alma” es nominado al Grammy. “Puerto Rico fue un lugar especial para mí. Lo siento como mi segundo hogar”.

El artista expresó que siente tristeza por la actual situación de la isla. Lo que está viviendo la isla a mí me duele como nicaragüense. Y me duele como alguien que vivió allí. Les envío un mensaje de solidaridad. Entiendo que la recuperación va a tomar un tiempo. Esta ha sido una terrible catástrofe. Pero, el boricua como tal es gente muy luchadora y guerrera, que se van a poner de pie.


Las rosquillas en el café

Luis Enrique Mejía López y sus tíos Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy otorgan un sello especial al pueblo de Somoto, al noroeste de Nicaragua. Estos tres integrantes de la familia Mejía son conocidos en todo el mundo. Luis Enrique creó su propio estilo dentro de la salsa. Mientras, sus dos tíos, también cantautores, cultivaron la música folclórica nicaragüense y fueron integrantes de la generación que produjo música de protesta en los años 60 y 70.

Carlos Mejía Godoy popularizó los temas folclóricos “El Solar de Monimbo”. Y más importante, Carlos fue compositor de temas que se hicieron populares en Hispanoamérica como “Son tus perjúmenes mujer” y “Quincho Barrilete”, canción que ganó el Festival de la OTI en 1977. Mientras, Luis Enrique Mejía Godoy musicalizó poemas de escritores como Rubén Darío, Ernesto Cardenal, y Julio Cortázar. Este músico además escribió “A Sandino” entre muchos otros. 

Otro patrimonio

Somoto es conocida en el mundo gracias a estos dos tíos y a su sobrino. Pero, esa ciudad tiene otro patrimonio importante. Se trata de las “rosquillas”, preparadas con harina de maíz, azúcar, canela, leche, mantequilla, y queso. Las deliciosas rosquillas somoteñas son elaboradas en su mayoría en forma artesanal. Por esa razón cada cocinera del pueblo le introduce son particular sazón.

¿Tú eres de los que desayuna con las rosquillas ‘nadando en el café’?

LE: Esa sería mi aspiración. Pero, por un asunto de dieta y salud no puedo hacerlo. Sí las como con alguna frecuencia. Y soy de los que extraño el “gallo pinto” -arroz con frijoles-, y “el vigorón”. Extraño los dulces que me hacían mi papá, Francisco Luis, y mi abuela Gertrudis. Mi gusto por todos esos platillos no se me quitó. Son parte de tu DNA. No se borra.

¿Cantas “el Solar de Monimbo” y “Quincho Barrilete”?

LE: Claro, cuando era niño, sobre todo.


Una fotografía

Luca, el único hijo de Luis Enrique, tiene 16 años. Él afirma que el nacimiento de su hijo ha sido su mayor éxito en la vida. Dice que Luca le ha enseñado el amor incondicional, a ser protector, a tener paciencia consigo mismo, y a organizar su tiempo y ser feliz. Luis Enrique le dedicó a Luca el tema “Una fotografía”, en la que le expresa su filosofía como padre. Él considera que lo importante es que su hijo sepa que él siempre está con él, aunque físicamente no lo esté.

¿Cuál es la principal misión de un padre del siglo 21?

LE: No solamente se trata de dogmatizar a nuestros hijos en la forma que queremos que piense y actúe. Se trata de que seamos cómplices de nuestros hijos. Debemos escucharlos y dejar que ellos mismos tomen las decisiones. Nuestro papel es estar allí.


Los éxitos de Luis Enrique

Son innumerables los éxitos musicales de Luis Enrique producto en sus dieciséis producciones musicales. El creó el género de la salsa erótica, o romántica y ha sido acreedor de un premio Grammy, tres Grammy Latino y muchos otros galardones.

Amor de medianoche (1987)

No Te Quites La Ropa” y “Amor De Medianoche” fueron temas de su primer disco.

Luces del alma (1990)

“Date un chance”,Pequeña” y “Aventura” forman parte del álbum con el que ganó el Latin Grammy.

Ciclos (2009)

Este disco que contiene “Yo no mañana” ganó el premio Grammy como mejor disco tropical.


English Version

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