El Ruiseñor

admin May 15, 2017 0
El Ruiseñor

Hace muchísimos años, vivía en la China un emperador sordo. Como no podía escuchar el hermoso canto de los pájaros, hacía dar muerte a todos los que no poseían un bello plumaje. Un día, la hija del emperador, Litay Fo, escuchó el canto de un ruiseñor aposentado en las ramas de su jardín y se sintió subyugada.

-Mi pobre amigo, no debes estar aquí, pues te aguarda la muerte -, le dijo.

– Moriré igualmente durante una de estas frías noches, repuso el pájaro.

Litay Fo, compadecida, se lo llevó a sus aposentos y durante mucho tiempo disfrutó de sus trinos y compañía. Pero una mañana el emperador entró inesperadamente en la habitación de su hija y descubrió al ruiseñor.

-¡Huye para conservar la vida! -, le gritó ella.

El pajarillo obedeció y Litay Fo empezó a languidecer de soledad y tristeza, hasta enfermar gravemente.

El emperador, desolado, hizo llamar a los mejores médicos de la China. El más anciano sentenció:

-No podemos hacer nada con vuestra hija, pero curaremos vuestra sordera si os aplicamos a los oídos el corazón caliente de un ruiseñor.

-¡Que busquen un ruiseñor! -, ordenó el monarca.

Le trajeron, precisamente, el pajarillo amigo de Litay y que dijo al soberano:

-Podéis disponer de mí, señor. Sé que vuestra hija se sentirá feliz y sanará cuando podáis oir.

Ante tanta bondad, los ojos del emperador se llenaron de lágrimas. Luego anunció:

-Prefiero que mi sordera sea eterna, a quitarle la vida.

Desde entonces el ruiseñor continuó alegrando los días de Litay Fo y el emperador comprendió que no es la belleza lo que más vale en el mundo, sino la abnegación.

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